lunes, 29 de abril de 2013

Ultreya Diocesana!


Con una nutrida participación de 1300 personas, venidas de  los grupos de cursillos de toda la Diócesis, celebramos la Ultreya Diocesana, en el colegio Agrícola de Zaragoza, en Cartago. El lema de este año fue "El despertar cursillista en la Fe", con la colaboración del padre Diego Luís Vasquez, rector del seminario de los Vicentinos de Medellín que nos ofreció una excelente conferencia de reflexión de fondo. Nos acompañó y presidió la Eucaristía, Monseñor Alejandro Castaño, obispo de la Diócesis. En la Ultreya pudimos comprobar una vez más cómo la evangelización y la fraternidad producen frutos maravillosos, las imágenes hablan mejor...
Diana Rocío







miércoles, 3 de abril de 2013

Los que no debieron morir...


Hay ciertamente un abismo entre estos dos personajes, pero los une una muerte inexorable (como a todos nosotros, sólo que un poco desdibujada la sentencia). Cuando ambos personajes fueron notificados de sus respectivos cánceres, ambos iniciaron una carrera contra reloj (individual y por equipos como se dice en el ciclismo), para hacer todo lo que fuera posible antes de partir. Ambos estaban muy conscientes de su legado, de su importancia en la historia; ambos dejaban hijos y  familia (Chávez tenía lo suyo), y muy seguramente se anegaron en llanto muchas veces, siempre en la intimidad y en silencio, por la pena que produce abandonar no sólo la vida (que siegue siendo fantástica) sino las cosas y las personas más queridas. También hay un importante detalle por el que no puedo pasar de largo, y es que ambos tuvieron este mismo pensamiento, en un momento determinado: "Yo no debo morir", o a lo mejor, "yo no me puedo morir", que es un pensamiento muy legítimo, y que todos tenemos, sin importar que no seamos tan trascendentes como los personajes en cuestión.
¿Por qué no podía morir Steve? Porque su muy acariciada Manzana podía caer en manos de gente muy mediocre (algo a lo que le temió toda la vida), y además, a algún "estúpido"(palabra muy frecuente en su diccionario) se le ocurriría abrirle la puerta a la tecnología "Flash" de Adobe, y vendríamos a ser todos los usuarios de Mac unos perfectos "estúpidos" a merced de los caprichos y de los gustos de la "Stream" de la red. Además, esos mismos estúpidos, harían Ipads más pequeños, Iphones menos inteligentes, y la tecnología "only human" se vería abocada a lápices, stylos y otros adminículos que rayarían las costosas pantallas hechas con tierras raras chinas en Foxcom- Apple. "La estupidez sigue a la muerte", podría ser la frase lapidaria que acompañaría a la tumba al genio de las computadoras, que a no negarlo, nos cambió la vida en muchos sentidos. Steve aceptó la muerte con cierto estoicismo, como corresponde a un hombre que tocó con sus propias manos los principios fundamentales del budismo, al que acompañó en su juventud con serias dosis de marihuana para entrar con absoluta conciencia por los caminos de Siddhartha.
¿Y por qué no debía morir Hugo? Porque su muy acariciada revolución bolivariana, o socialismo del siglo XXI, podría caer en manos de gente muy mediocre (algo que temió toda su agitada vida), y además algún "estúpido" (palabra que coloco aquí como un eufemismo, para las palabrotas que solía emplear el comandante para con sus enemigos personales, políticos e ideológicos) se le ocurriera abrirle la puerta al capitalismo, y vendrían a ser todos los venezolanos (chavistas claro está), unos perfectos "estúpidos" a meced de las reglas y de los caprichos del mercado abierto y salvaje del capitalismo. Además esos mismos "estúpidos", le entregarían a la rancia oligarquía bolivariana  venezolana, su más preciado botín político, económico y social: PDVESA, para que la administre y olvide el compromiso social del petróleo (esto no es Arabia, señores!). También "esta caterva de vencejos"acabaría con las misiones populares y los médicos y visitadores sociales de Cuba tendrían que regresar a su tierra sin pena, ni gloria ni condecoraciones. Hugo no aceptó la muerte con estoicismo; se revolcó contra ella, como corresponde a los latinos que siempre estamos esperando milagros de última hora, principio fundamental del cristianismo popular que tenemos desde tiempos inmemoriales, al que acompañó con visitas de santeros, imposiciones de manos, unciones en la catedral, y abrazos de sus seguidores que le comunicaban "vida de alguna manera", como suele suceder en el realismo mágico. "La rabia sigue a la muerte". Hugo fue el ícono de algo que huele mal por la espina dorsal de América Latina, y es esta desigualdad aberrante a la que nos acostumbramos. Hay que reconocerle una muy loable idea, desarrollada de la manera más "estúpida.
Paz en sus tumbas, ambos creyeron en algo mágico: "yo no debo morir", "cómo será el mundo sin mí!?", pero olvidaron las lecciones de la historia, algo así como la puerta de Alcalá, que ha visto pasar el tiempo: nadie es absolutamente imprescindible, aunque sea Steve Jobs o Hugo Chávez.
padre Juan Carlos Díaz C

martes, 26 de marzo de 2013

Renovación de los compromisos sacerdotales








HOMILIA MISA CRISMAL
MARTES 26 DE MARZO 2013



Amados sacerdotes y queridos fieles:


La celebración de la Misa Crismal, a la que asistimos en esta mañana, vuelve a nuestra memoria hechos y momentos trascendentales tanto en la vida de Jesús como en la de sus discípulos y por ende en la nuestra: el llamado de Jesús y la invitación a seguirle, son avalados por su presencia resucitada: "Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos con las puertas bien cerradas, por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se colocó en medio y les dice: la paz esté con ustedes. Después de decir esto les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron al ver al Señor. Jesús repitió la paz esté con ustedes. Como el Padre me envío, así yo los envío a ustedes. Al decir esto, sopló sobre ellos y añadió: reciban al Espíritu Santo. A quienes les perdonen los pecados les quedarán perdonados, a quienes se los retengan les quedan retenidos" (Jn. 20, 19-23).

Esta es como la carta fundacional del ministerio sacerdotal que ya desde el antiguo testamento el escritor sagrado había colocado como su origen en el Dios eterno: "tú eres sacerdote para siempre, según el rito de Melquisedec" (Gn. 14, 18; Salmo 110,4) y que aplica ahora al mismo Jesucristo: "Del mismo modo Cristo no se atribuyó el honor de ser sumo sacerdote, sino que lo recibió del que le dijo: tu eres mi hijo, yo te he engendrado hoy; y en otro pasaje: tu eres para siempre, según el orden de Melquisedec" (Hb. 5, 6).

Pero además, todo sumo sacerdote esta tomado de entre los hombres, para poder conocer mejor la fragilidad humana y el misterio que El mismo encarna; entre estas dos expresiones bíblicas se enmarca la inmensa y misteriosa realidad del sacerdocio católico, que hoy revivimos en nuestra liturgia Crismal y eucarística. Por ello el gran padre de la Iglesia Agustín no dudo en afirmar: "La ordenación de un presbítero es una obra de Dios" (Contra académicos 126, 6).

En el sacerdocio eterno de Cristo la tradición escriturística y la doctrina de los padres de la Iglesia, han reflexionado a través de los siglos, procurando enseñarnos la grandeza del misterio del que somos llamados a participar: no es el pago a ningún merecimiento personal, al contrario es un regalo, una incomprensible gratuidad, un oficio que nadie puede arrogarse, y del que siempre hemos de estar sobrecogidos en razón de su propia naturaleza.

Cómo debe ser el sacerdote de hoy, inmerso en la maravilla de la tecnología y los logros de la cultura actual? !Pregunta no fácil de responder! Nos exigen un genero de vida peculiar, pero ante todo una conducta que manifiesta la dignidad que se nos ha dado; y es en el testimonio, en el servicio y en la búsqueda de la identidad con Jesús buen pastor, donde sólo encontraremos la respuesta adecuada: se trata en definitiva de ser buenos pastores, capaces de desplegar innovación y audacia pero siempre de la mano de Dios, sin renunciar jamás a nuestra primera condición de cristianos que se nos dio el día de nuestro baño lustral en el sacramento del Bautismo: Así predicó el pastor de Hipona en el sermón 46 y 47: "Al pensar en nosotros se han de tener en cuenta dos cosas: una que somos cristianos; otra, que somos superiores. Por el hecho de ser superiores, se nos cuenta entre los pastores si somos buenos. Por el hecho de ser cristianos, somos también ovejas como vosotros… Aunque somos pastores, el pastor escucha con temblor no solo lo que se dice a los pastores, sino también lo que se dice a las ovejas".

He aquí un inalterable programa de vida; se trata simplemente de que todos vean en nosotros imitadores y servidores, al ejemplo de Jesús; que hablemos siempre en la verdad del evangelio y acojamos en la misericordia del Padre bondadoso; que estemos siempre a la escucha de la palabra de Dios y seamos capaces de elevar nuestro espíritu a la esfera de lo Superior; que no pronunciemos nuestras palabras, y que por el contrario que !cuantos nos oyen, oigan a Dios y no la vaciedad de nuestro discurso!. ¿Quién soy yo, - se preguntaba Agustín en una predicación, que no oigo lo que en mi interior se habla y quiero que oigan otros oigan lo que por mi se dice? Oiré primeramente; oiré, y sobre todo, oiré lo que en mi interior habla el Señor Dios, porque hablará paz a su pueblo. (Ena in Ps 49, 23). Y mejor aún: Los buenos operarios son aquellos en los que obra Dios… Todo ministro del Señor ferviente en el Espíritu es fuego abrasador… (Ena in Ps 70 y 103).

El mundo actual que nos urge metodologías y procesos para nuestra labor pastoral, no es menos sensible para exigirnos identidad, servicio generoso y gratuidad; el ejemplo de tantos sacerdotes  que han trasegado en la evangelización de nuestro país, no puede sernos ni desconocido ni extraño. Cuántos han servido con verdadero espíritu de entrega incondicional y en todos ellos se ha cumplido esta evangélica petición: "El que preside a un pueblo debe tener presente, ante todo, que es siervo de muchos. Y eso no ha de tomarlo como una deshonra…"

Y vueltos a nosotros mismos, no está por demás recordar la delicadeza en la conducta y el referente moral de nuestra vida: "mirando a nosotros mismos, nos basta nuestra conciencia; mas, en atención a vosotros, nuestra fama no solo ha de ser sin tacha, sino que debe brillar entre todos. Retened lo dicho y sabed distinguir. La conciencia y la fama son dos cosas distintas. La conciencia es para ti; la fama para tu prójimo. Quien, confiando en su conciencia, descuida su fama, es cruel" (Sermón 355, 1). Los momentos más tristes, melancólicos y mal hadados de todo ministerio no son los que provienen de la debilidad de nuestras ovejas, sino de las flaquezas del pastor; porque: " aunque el pastor esté presente para quienes obra mal no es pastor" (Sermón 46, 16).

Este es, entre otros, un gran reto personal que no podemos olvidar. También a las ovejas corresponde una respuesta llena de valor y audacia para que los pastores puedan encontrar eco a sus palabras y respuesta a sus propuestas.

Alabamos y agradecemos a Jesucristo, pastor de pastores el que siempre regala a su Iglesia sacerdotes según su corazón.

Quisiera concluir con este bello pensamiento: "!Lejos de nosotros decir ahora que faltan buenos pastores; lejos de nosotros el que falten, lejos de su misericordia el que no nos los produzca y establezca! En efecto, si hay buenas ovejas, hay también bueno pastores, pues de las buenas ovejas salen los buenos pastores… Si nosotros, los pastores, apacentamos con temor y tememos por las ovejas, no han de temer las ovejas por sí mismas. A nosotros, pues, toca la solicitud a vosotros la obediencia; a nosotros la vigilancia, a vosotros la humildad del rebaño". (Sermón  146, 1).

Que la Virgen María Nuestra Señora de la Paz y la Pobreza, patronas de nuestra Diócesis y ciudad, fortalezca nuestra caminar de pastores, y sea siempre modelo de obediencia e imitación. Ella, nos guíe y acompañe y lleve, como madre solícita, a buen final nuestro caminar sacerdotal. 

Monseñor Alejandro Castaño Arbeláez
Obispo de Cartago

jueves, 14 de marzo de 2013

La Iglesia no es una ONG

Primera Misa de s.s. Francisco I:
"En estas tres Lecturas veo algo en común: el movimiento. En la Primera Lectura el movimiento es el camino; en la segunda Lectura, el movimiento está en la edificación de la Iglesia; en la tercera, en el Evangelio, el movimiento está en la confesión. Caminar, edificar, confesar. 
Caminar. Casa de Jacob: “Vengan, caminemos en la luz del Señor”. Esta es la primera cosa que Dios dijo a Abraham : “Camina en mi presencia y sé irreprensible”. Caminar: nuestra vida es un camino. Cuando nos detenemos, la cosa no funciona. Caminar siempre, en presencia al Señor, a la luz del Señor, tratando de vivir con aquel carácter irreprensible que Dios pide a Abraham, en su promesa. 
Edificar. Edificar la Iglesia, se habla de piedras: las piedras tienen consistencia; las piedras vivas, piedras ungidas por el Espíritu Santo. Edificar la Iglesia, la esposa de Cristo, sobre aquella piedra angular que el mismo Señor, y con otro movimiento de nuestra vida, edificar. 
Tercero, confesar. Podemos caminar todo lo que queramos, podemos edificar tantas cosas, pero si no confesamos a Jesucristo, la cosa no funciona. Nos convertiríamos en una ONG (Organización No Gubernamental) de piedad, pero no en la Iglesia, esposa del Señor. Cuando no caminamos, nos detenemos. Cuando no se construye sobre la piedra ¿qué cosa sucede? Pasa aquello que sucede a los niños en la playa cuando construyen castillos de arena, todo se desmorona, no tiene consistencia. Cuando no se confesa a Jesucristo, me viene la frase de León Bloy “Quien no reza al Señor, reza al diablo”. Cuando no se confiesa a Jesucristo, se confiesa la mundanidad del diablo, la mundanidad del demonio. 
Caminar, edificar-construir, confesar. Pero la cosa no es así de fácil, porque en el caminar, en el construir, en el confesar a veces hay sacudidas, hay movimiento que no es justamente del camino: es movimiento que nos echa para atrás. 
Este Evangelio continua con una situación especial. El mismo Pedro que ha confesado a Jesucristo, le dice: “Tú eres Cristo, el Hijo del Dios vivo. Yo te sigo, pero no hablemos de Cruz. Esto no cuenta”. “Te sigo con otras posibilidades, sin la Cruz”. Cuando caminamos sin la Cruz, cuando edificamos sin la Cruz y cuando confesamos un Cristo sin Cruz, no somos Discípulos del Señor: somos mundanos, somos obispos, sacerdotes, cardenales, papas, pero no discípulos del Señor. 
Quisiera que todos, luego de estos días de gracia, tengamos el coraje - precisamente el coraje - de caminar en presencia del Señor, con la Cruz del Señor; de edificar la Iglesia sobre la sangre del Señor, que ha sido derramada sobre la Cruz; y de confesar la única gloria, Cristo Crucificado. Y así la Iglesia irá adelante. 
Deseo que el Espíritu Santo, la oración de la Virgen, nuestra Madre, conceda a todos nosotros esta gracia: caminar, edificar, confesar Jesucristo. Así sea".
(RC y MFB - RV).

miércoles, 13 de marzo de 2013

Francisco Primero


Jorge Mario Bergoglio, es uno de los 183 cardenales de la Iglesia Católica y el actual arzobispo de Buenos Aires, además del primado de la Argentina.
Sacerdote jesuita nacido el 17 de diciembre de 1936 en la ciudad de Buenos Aires, Bergoglio es hijo de un matrimonio de italianos formado por Mario (ex empleado ferroviario) y Regina (ama de casa).
Egresó de la escuela secundaria industrial E.N.E.T Nº 27 (ahora E.T.Nº 27) Hipólito Yrigoyen con el título de técnico químico, pero a los 21 años (en 1957) decidió convertirse en sacerdote. Miembro de la Compañía de Jesús, Bergoglio fue considerado uno de los fuertes candidatos a tomar el lugar de Juan Pablo II cuando éste murió, el 2 de abril de 2005.
Bergoglio fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969, desempeñándose como superior provincial de los jesuitas, entre 1973 y 1979, en plena dictadura militar, tiempos violentos en los que le tocó reencauzar la misión pastoral de la orden religiosa fundada por San Ignacio de Loyola.
Luego de una gran actividad como sacerdote y profesor de teología, fue consagrado obispo titular el 20 de mayo de 1992, ejerciendo como uno de los cuatro obispos auxiliares de Buenos Aires. El 28 de febrero de 1998 tomó el cargo de arzobispo de Buenos Aires, sucediendo a Antonio Quarracino.
Durante el consistorio del 21 de febrero de 2001, el papa Juan Pablo II lo nombró cardenal del título San Roberto Belarmino. Además, se constituyó en el primado de la Argentina, resultando así el superior jerárquico de la Iglesia católica argentina.
Bergoglio fue presidente de la Conferencia Episcopal Argentina durante dos períodos. Impedido por el estatuto de asumir un nuevo mandato, durante la 102º asamblea plenaria de ese organismo se eligió al arzobispo de la Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz, José María Arancedo, para sucederlo.
En la Santa Sede es miembro de la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos; de la Congregación para el Clero; de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y de las Sociedades de Vida Apostólica; del Pontificio Consejo para la Familia y la Pontificia Comisión para América Latina.
Hoy, el Cardenal Jorge Bergoglio será uno de los dos cardenales argentinos, junto a Leonardo Sandri, de 69 años, que participarán del cónclave que elegirá al sucesor del papa Benedicto XVI.
Proclamado cardenal tres años después, Bergoglio vive solo, en un departamento sencillo, en el segundo piso del edificio de la Curia, al lado de la Catedral.
Enemigo de apariciones estridentes, Bergoglio rehúye toda exposición en los medios de comunicación. Mantener un estricto bajo perfil le permite viajar en subterráneo y en colectivo como cualquier pasajero. Con frecuencia confiesa en la Catedral como un sacerdote más. Tras la masacre de Cromagnon recorrió hospitales para estar al lado de los heridos y familiares de las víctimas.
Al poco tiempo de ser ordenado sacerdote padeció problemas respiratorios y, tras una operación, sufrió la pérdida de un pulmón. Hoy goza de muy buena salud, fruto de la vida austera y rigurosa que siempre ha observado.
Cuando viaja a Roma, no le gusta mostrarse con los atributos de un cardenal. Por eso es frecuente verlo con un sobretodo negro, para no hacer ostentación de la llamativa vestimenta de los purpurados. Además, cuando el Papa lo proclamó cardenal, a diferencia de otros, no se compró una vestimenta nueva, sino que ordenó arreglar la que usaba su antecesor Quarracino.
Su primer acto de gobierno al asumir en la arquidiócesis fue crear la Vicaría Episcopal de Educación, un virtual ministerio que tiene bajo su jurisdicción tantas escuelas y alumnos como los que atiende el gobierno porteño. Pero, a diferencia de los clásicos consejos de educación católica, su premisa es dedicar los esfuerzos de la Iglesia a toda la educación, no a los intereses de los colegios católicos.
En sus homilías, el cardenal revaloriza en forma permanente el sentido de la patria y las instituciones y, pese a su formación técnica de ingeniero químico, es un apasionado lector de Dostoievski, Borges y autores clásicos. Es habitual, además, su presencia en actos ecuménicos e interreligiosos.
Fiel a su baja exposición, el cardenal primado tiene afinidades muy escondidas pero significativas. Así como el cardenal Juan Carlos Aramburu era muy aficionado al boxeo, a Bergoglio le gusta el fútbol. Es simpatizante de San Lorenzo de Almagro y una vez, cuando jugaba el goleador Alberto "Beto" Acosta, el plantel le regaló una camiseta autografiada por los jugadores. También le gusta el tango.
Con la colaboración de Mariano de Vedia/ El Nacional de Buenos Aires.